En CEDEP creemos que fortalecer la agricultura familiar también implica crear nuevas oportunidades para que las familias reduzcan riesgos, mejoren sus ingresos y construyan sistemas productivos más resilientes. Por eso, junto a las familias agricultoras del distrito de Llauta (Lucanas, Ayacucho), impulsamos una nueva etapa del proceso de diversificación productiva mediante la entrega de 1,700 plantones de especies frutales.
Esta acción forma parte del proyecto «Gestión sostenible de recursos naturales en cinco microcuencas altoandinas de Ayacucho y Huancavelica», que implementamos con el apoyo de Brot für die Welt. A través de esta iniciativa promovemos alternativas productivas sostenibles en territorios donde la crisis climática y la dependencia de un solo cultivo representan desafíos permanentes para las economías familiares.
En total distribuimos 1,400 plantones de manzana (variedades Santa Rosa e Israel), 200 de durazno (Huayco Rojo) y 100 de tara (Enana Precoz), beneficiando a más de 20 familias agricultoras participantes del proyecto en los distintos anexos de Llauta.
Este proceso busca que las familias agricultoras cuenten con ingresos en distintos momentos del año. En Llauta, donde la economía familiar depende principalmente de la producción de palta, los ingresos suelen concentrarse en una o pocas campañas de cosecha. Al diversificar la producción, las familias podrán generar nuevas cosechas en diferentes temporadas, distribuir mejor sus ingresos a lo largo del año, ampliar sus oportunidades de comercialización y reducir la dependencia de un solo cultivo.
Uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia fue el compromiso de las propias familias agricultoras. La adquisición de los plantones se realizó bajo un esquema de cofinanciamiento: el 50 % fue asumido por CEDEP y el otro 50 % por las familias beneficiarias, quienes aportaron una contrapartida de S/ 10,140.00. Esta inversión compartida fortalece la corresponsabilidad y demuestra que los procesos de desarrollo generan mejores resultados cuando se construyen de manera conjunta.
En CEDEP entendemos que la diversificación productiva empieza cuando las familias deciden apostar por nuevas alternativas y cuentan con el acompañamiento técnico necesario para hacerlas sostenibles en el tiempo. Seguiremos fortaleciendo estos procesos porque sabemos que una agricultura familiar más diversa también es una agricultura más resiliente, con mayores oportunidades para las comunidades rurales y las futuras generaciones.




