MACRO NORTE
Macro Norte: Resiliencia ante el Cambio Climático
Históricamente, nuestra labor en el norte peruano ha dejado una huella profunda en regiones como Lambayeque, Piura y Lima, donde hemos impulsado desde estándares laborales hasta planes regionales de igualdad. Hoy, nuestro ámbito se focaliza estratégicamente en Áncash, liderando el accionar hacia comunidades campesinas y comités de usuarios de riego. En un territorio donde el retroceso glaciar amenaza la vida.
RESILIENCIA EN LA COORDILLERA
Desde que en 1992 convertimos el medio ambiente en nuestro eje transversal, hemos transformado la vulnerabilidad hídrica en resiliencia comunitaria. Nuestra labor es una síntesis de nuestra trayectoria: desde el repoblamiento de alpacas en los 90 hasta las estrategias actuales que combinan siembra y cosecha de agua con seguridad alimentaria con la dinamización de mercados rentables.
Nuestra historia en Áncash se remonta a 1986, con los primeros proyectos de infraestructura de riego en el Callejón de Huaylas. Hoy, centramos nuestra estrategia en la Cordillera Negra, un ecosistema único que, a diferencia de la Cordillera Blanca, carece de glaciares permanentes. En esta zona, una de las más afectadas por el cambio climático, la vida depende exclusivamente de la gestión inteligente de las lluvias.
Nuestra presencia es el puente que transforma la vulnerabilidad hídrica en resiliencia comunitaria y seguridad alimentaria.
Nuestra presencia es el puente que transforma la vulnerabilidad hídrica en resiliencia comunitaria y seguridad alimentaria.
PROYECTOS EN EJECUCIÓN
Basándonos en los logros alcanzados, iniciamos una nueva etapa de vanguardia. Este nuevo horizonte se enfoca en escalar la capacidad de respuesta de las organizaciones sociales y digitalizar el liderazgo económico de las mujeres rurales. La transformación no se detiene.
PROYECTOS EJECUTADOS:
Mientras el mundo enfrenta el estrés hídrico, nuestras comunidades en Ancash han convertido la escasez en una oportunidad de gobernanza. Un ciclo de éxitos demostrando que la sabiduría ancestral es la mejor tecnología climática cuando se respalda con institucionalidad.