CEDEP culmina proyecto de siembra y cosecha de agua, seguridad alimentaria y liderazgo de las mujeres en Áncash, fortaleciendo procesos comunitarios para el futuro
Luego de tres años de trabajo sostenido, desde CEDEP culminamos el proyecto “Mejorando la siembra y cosecha de agua, la seguridad alimentaria y el liderazgo de las mujeres en las provincias de Huaraz y Aija, región Áncash”, un proceso que ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de familias campesinas, comités de usuarios de agua de riego y mujeres rurales, fortaleciendo capacidades locales y la organización comunitaria.
Durante este periodo, acompañamos a comunidades campesinas y comités de agua de los distritos de Pampas Grande, La Libertad, Coris y Huanchay en la recuperación y puesta en valor de prácticas ancestrales de siembra y cosecha de agua, fundamentales frente al cambio climático y la escasez hídrica. Como resultado, hoy el paisaje de estas comunidades cuenta con seis qochas y tres bofedales, que regulan el agua y aseguran su disponibilidad en los meses de mayor escasez. Estas infraestructuras no son solo piedra y tierra; son el símbolo de un modelo de corresponsabilidad, donde las comunidades no solo participaron en las faenas comunales, sino que también realizaron aportes económicos para su construcción y mantenimiento.
Este esfuerzo colectivo trascendió los paisajes productivos para instalarse en la agenda pública. El fortalecimiento de las organizaciones locales permitió avanzar hacia una gestión del agua con mayor respaldo normativo, logrando una ordenanza distrital en el distrito de Coris, que garantiza que, de ahora en adelante, el 2.5 % del presupuesto anual de inversiones se destine a la siembra y cosecha de agua. Este hito de incidencia política se complementa con el fortalecimiento de la institucionalidad comunal, a través de la elaboración y actualización de tres estatutos comunales y el reglamento interno del Comité de Usuarios de Agua de Riego, que establecen reglas claras para una gestión territorial equitativa, transparente y sostenible.
En el componente de seguridad alimentaria, más de 300 familias recuperaron e incorporaron alimentos de alto valor nutricional como quinua, tarwi, haba y papa, mejorando su alimentación y revalorando saberes productivos locales. Asimismo, pequeños productores de palto adoptaron buenas prácticas agrícolas, promoviendo una producción más sostenible y responsable con el entorno.
El proyecto tuvo un énfasis central en el empoderamiento económico y social de las mujeres rurales. Más de 20 mujeres desarrollaron emprendimientos productivos sostenibles, accediendo a ingresos propios y fortaleciendo su autonomía. Al igual que en el componente hídrico, las mujeres participaron bajo un esquema de aporte económico compartido, invirtiendo recursos propios junto al cofinanciamiento del proyecto, lo que fortaleció su compromiso, apropiación y orgullo por sus negocios.
Este proceso fue acompañado por una formación integral que incluyó talleres en derechos humanos, ley de comunidades campesinas, liderazgo, nuevas masculinidades y enfoque de género, promoviendo cambios progresivos en las relaciones familiares y comunitarias, así como una mayor participación de las mujeres en espacios de decisión.
A lo largo de estos tres años, hemos sido testigos de cambios sostenidos en las comunidades: mayor conciencia sobre el cuidado del agua y la alimentación, familias organizadas y comprometidas con la siembra y cosecha de agua, mujeres seguras de sus capacidades productivas y autoridades locales cada vez más involucradas en el desarrollo territorial.
Este proyecto fue posible gracias al trabajo articulado entre comunidades, autoridades locales y regionales, y la cooperación internacional. Valoramos especialmente el compromiso de las municipalidades distritales, que acompañaron activamente los procesos comunitarios, así como el respaldo de Misereor, organización cooperante que financió el proyecto y permitió consolidar estos avances en el territorio.
Con el cierre de esta etapa, desde CEDEP reafirmamos que los cambios logrados son resultado de la corresponsabilidad, la participación activa de las comunidades y el fortalecimiento de alianzas institucionales. En febrero de 2026, iniciaremos una nueva fase que dará continuidad y mayor alcance a lo ya construido, profundizando la gestión sostenible del agua, la seguridad alimentaria y el liderazgo de las mujeres en Áncash.