AUTONOMÍA DE LAS MUEJRES
El motor de la sostenibilidad
La transformación nace en la parcela. Promovemos una agroecología climáticamente inteligente que recupera semillas nativas y diversifica la mesa familiar. Conectamos a los productores con mercados dinámicos, impulsando productos con identidad territorial que elevan significativamente los ingresos rurales.
Nuestra trayectoria en la productividad rural es pionera en el Perú. Desde 1981, con el apoyo a la comercialización de insumos a través de GeoAncash, entendimos que el desarrollo nace en la parcela. En la década de los 90, modernizamos nuestra estrategia con el emblemático repoblamiento de alpacas en Áncash y nos convertimos en referentes del Control Integrado de Plagas mediante laboratorios de insectos benéficos.
Esta capacidad de innovación técnica nos permitió fundar exportadoras como SURNOR (1989) y consolidar hoy alianzas estratégicas para la comercialización directa de productos de alto valor, como la palta Hass, logrando volúmenes de exportación que transforman los ingresos de los productores de la Macro Sur.
¿Por qué trabajamos este eje?
No existe desarrollo sostenible sin justicia de género.
En las comunidades rurales, las desigualdades estructurales aún determinan quién decide y quién accede a las oportunidades. Durante décadas, las mujeres han sido relegadas de los espacios de poder, a pesar de ser ellas quienes sostienen la vida en el territorio: producen alimentos, transmiten saberes y organizan la resiliencia comunitaria.
En CEDEP, apostamos por transformar esta realidad. Fortalecemos el rol de las mujeres y juventudes como actoras clave del desarrollo, no como beneficiarias pasivas, sino como lideresas, productoras y sujetas de derechos. Estamos convencidos de que cuando las mujeres deciden, la comunidad entera se transforma.
¿Qué hacemos?
Articulamos infraestructura natural, tecnología apropiada y organización comunitaria en un ciclo de sostenibilidad:
Recuperamos la sabiduría ancestral para recargar la tierra. Construimos qochas (reservorios naturales), zanjas de infiltración y protegemos zonas de recarga hídrica para que el agua de lluvia permanezca en el territorio.
Llevamos la tecnología al campo para cuidar cada gota. Implementamos sistemas de riego por aspersión y goteo, y reservorios comunales que permiten una producción constante y resiliente.
Fortalecemos la naturaleza para que nos proteja. Protegemos bofedales y humedales altoandinos y ejecutamos programas de forestación con especies nativas para recuperar funciones ecológicas clave.
El agua se gestiona con ciudadanía. Fortalecemos las organizaciones de usuarios, promovemos el liderazgo de mujeres y jóvenes, e incidimos en políticas públicas locales para que el agua sea defendida como un derecho colectivo.
Voces del Territorio
«Decidí apostar por el tejido, algo que siempre me ha gustado. Junté mi dinero para aportar el 50% y empezar. Al inicio dudaba, pero cuando comenzaron a comprar mis prendas me animé más. Hoy ya tengo pedidos y mi negocio es un apoyo para mi hogar: me ayuda con los gastos y también a seguir invirtiendo.»
— Ruth Bailon Salvado, Emprendedora textil (Coris, Áncash).
«Cuando una mujer avanza, el territorio se fortalece.»