Historia

 LOS AVATARES DE UN SUEÑO LLAMADO CEDEP   

Sus primeros años

A mediados del año 1977, truncada la experiencia conducida por el gobierno del General Velasco, un grupo de intelectuales y políticos que compartían una lectura de la realidad del país y un estilo de trabajo que enlazaba su compromiso con el desarrollo de las organizaciones populares y la preocupación de contribuir a la construcción de un proyecto nacional alternativo, fundan el CEDEP (06 de junio de 1977).

En sus inicios, el CEDEP recibió dos pequeñas y oportunas ayudas económicas: la primera del Consejo Mundial de las Iglesias y, la segunda, de la Agencia Holandesa de Cooperación al Desarrollo (NOVIB). Con ello dio inició a su primer proyecto de promoción: Escuela Taller Rural de Comunicaciones de Barranca.  En esta iniciativa participaron compañeros que años antes habían ayudado a fundar la Liga Agraria de Supe, Barranca y Pativilca, así como la EPS Decisión Campesina y la CAP San Nicolás.  La finalidad de este proyecto, era la capacitación y formación de jóvenes cuadros campesinos que trabajaban en el espacio de la Liga Agraria de los Tres Valles. Las líneas de capacitación se centraban en temas referidos a organización y comunicaciones. Varios de los promotores de éste y de otros proyectos posteriores, se convirtieron más tarde en directivos del CEDEP.  Sólo el primer director y fundador de la institución, Francisco “Pancho” Guerra García, no trabajó directamente en un proyecto de campo.

Desde su fundación, el CEDEP definió como práctica institucional combinar el trabajo de campo con la reflexión global.  La química producida entre la práctica organizadora e innovadora y la reflexión prospectiva configuró un enfoque adecuado para el apoyo de las organizaciones populares.

En noviembre de 1978 se obtuvo un Apoyo Programático de NOVIB.  Dicho apoyo, implicaba la posibilidad de su renovación por otro período semejante y permitió el inicio de cuatro proyectos de campo y, al mismo tiempo, la adquisición de su primer local Institucional en Jesús María así como el mantenimiento de un pequeño equipo de profesionales.

La ventaja de disponer de un horizonte temporal de mayor duración y la posibilidad de  contar con el financiamiento para un equipo central , dedicados al desarrollo institucional, significó un salto cualitativo en lo que se refiere a la definición de proyectos de Promoción del Desarrollo de mediano y largo plazo, proyectos de investigación, servicios de capacitación para las organizaciones populares y empresas autogestionarias de mayor envergadura,  así como la apertura de la revista Institucional “Socialismo y Participación”, además de la edición de los resultados de estudios e  investigaciones de investigadores institucionales.  En su línea de Promoción del Desarrollo, optó por un conjunto de proyectos que se ubicaron exclusivamente en el mundo rural, tanto en Costa como en Sierra; es así que en 1979 se  iniciaron tres proyectos: el primero de apoyo a las cooperativas agrarias (CAPs) en los valles de Cañete y Barranca  (Sur Chico y Norte Chico de la costa peruana);  el segundo un proyecto de Desarrollo Microzonal y Productivo ubicado en dos Comunidades Campesinas de  la provincia de Cajatambo, al noreste del departamento de Lima, y, el tercero, un proyecto de carácter Gremial, fruto de un convenio con la Confederación Nacional Agraria-CNA, una de las dos grandes fuerzas gremiales del campesinado peruano.

Posteriormente, en 1981, se abrió un nuevo proyecto, también de naturaleza gremial, en apoyo a la Federación Agraria Departamental de Ancash (FADA).

 

 

La propuesta central del proyecto Apoyo a las Comunidades Campesinas de Cajatambo planteaba, en su primera etapa de seis años, el mejoramiento de los niveles de producción, ingresos, organización y servicios sociales de dos comunidades ubicadas en la parte alta de la provincia y, posteriormente, a partir de 1986, tomando como base las experiencias de la primera etapa, ampliar el área de intervención a otras nueve comunidades cercanas a la capital de la Provincia. Esta segunda etapa duró hasta 1988, fecha en que se vio truncado por la violencia terrorista de aquellos años. El proyecto, pensado para ejecutarse en un total de doce años, entre su primera y segunda etapa, tuvo finalmente una duración total de nueve años (1979-1988).  Se impulsaron durante esos años actividades que tradicionalmente efectuaban las comunidades y en las cuales mostraban mayores habilidades, aptitudes, tenencia de recursos materiales – ganado, terrenos agrícolas, áreas para forestación y pastizales naturales – y conocimientos ancestrales que podían potenciarse, en especial las relacionadas a la ganadería, la agricultura, el manejo de pastizales, la transformación lechera y la artesanía; a través de las cuales desarrollaban sus estrategias de supervivencia.

Las familias comuneras de la Microzona basaban su existencia en el trabajo simultáneo en diferentes pisos ecológicos situados entre los 2,600 y 4,800 metros sobre el nivel del mar.  A este proyecto, ciertamente ambicioso, contribuyeron agencias de Cooperación Belga y Holandesa, la Unión Europea, así como el Ministerio Holandés para la Cooperación (DGIS). 

Logros importantes del proyecto fue el mejoramiento genético de la ganadería vacuna en las comunidades de Huayllapa y Uramasa, vía la introducción de rebaños de ganado Brown Swiss, la renovación y reequipamiento de la planta quesera de Huayllapa, con el consiguiente mejoramiento de la  calidad y cantidad de la producción quesera y mantequilla, la mejora de pastizales naturales y cultivados, la construcción y funcionamiento de viveros forestales con la consiguiente forestación de importantes áreas con eucalipto y especies nativas, el trabajos con los clubes de madres introduciendo el uso de los tintes naturales, la adopción de la inseminación artificial introduciendo la raza Simmental en la ganadería cercana a la capital de la provincia, el fortalecimiento de las estructuras dirigenciales de las Comunidades Campesinas, etc., etc., etc.

En la línea artesanal, el trabajo fue dirigido a las mujeres, con quienes se trabajó el teñido de lana con tintes naturales y la capacitación en sus organizaciones, en la idea de que aprovecharan mejor sus recursos productivos y pudieran generar ingresos con la venta de productos.

Casi en paralelo con lo anterior, hacía 1983, se fueron descubriendo los desajustes existentes entre los proyectos de campo y los criterios rectores que impulsaban nuestras prácticas en los proyectos ubicados en la Costa. Había que afrontar una nueva situación que obligaba a considerar los siguientes factores:

  • Un vasto proceso de parcelación surgido en el seno mismo de las empresas asociativas surgidas al calor de la Reforma Agraria y alentado por los gobiernos que sucedieron a Velasco Alvarado, por pequeños grupos políticos y por los antiguos propietarios y traficantes de tierra.
  • Una política de desregulación del Estado, que se concretó en la liquidación de las agencias estatales responsables del apoyo a las empresas surgidas de la reforma agraria como el CENCIRA, la Dirección General de Reforma Agraria del Ministerio de Agricultura, el Banco Agrario entre otros.
  • El agravamiento, en el marco de una crisis económica generalizada, de las políticas de precios y de crédito, que afectó a todas las empresas rurales, pero que los socios de las cooperativas de producción atribuyeron a la modalidad de organización empresarial asociativa.
  • La percepción, cada vez más aguda, de que los campesinos socios no encontraban que su situación personal y familiar mejorara a través de las cooperativas.
  • Los resultados de nuestras propias investigaciones, que indicaban el enorme peso de los factores externos (precios, comercialización, crédito) en el deterioro de las empresas rurales.
  • El surgimiento en 1980, de Sendero Luminoso y su expansión violentista a otras regiones del país, lo que obligó, entre otros casos y como se indicó líneas arriba, al prematuro cierre del Proyecto Cajatambo en 1988.

Todo esto condujo a la institución, a partir del año 1983, a una reorientación de los proyectos de campo en la Costa.

Un primer fruto de este análisis fue el inicio de dos nuevos proyectos: el Informativo Agrario, publicado como suplemento mensual en un diario de circulación nacional y un proyecto de Apoyo a la Consolidación de las Cooperativas Agrarias de la Costa.

El Informativo Agrario apareció mensualmente, en su inicio, en el diario El Observador y posteriormente en La República, allí alcanzó un tiraje cercano a los 100 mil ejemplares.  Las áreas temáticas estuvieron referidas a la política agraria, la situación y problemas de las empresas campesinas, la vida gremial a través de todo el espectro político de sus organizaciones, el debate entre investigadores agrarios, dirigentes campesinos y políticos, la formulación de propuestas y políticas alternativas, el seguimiento de la experiencia autogestionaria en el campo, la difusión de experiencias innovadoras, etc.  Fue constante la preocupación de distinguir entre la información y la opinión.  Aunque lo informativo tuvo siempre una línea política muy definida, la amplitud de la información y del debate merecieron una amplia acogida.

El proyecto Apoyo a la Consolidación de las Cooperativas Agrarias de la Costa defendió el valle y ya no la empresa como el ámbito del estudio y del trabajo de promoción.  Durante tres años (1983-1985), en 16 valles principales de la costa peruana, se realizó un conjunto de diagnósticos técnicos-económicos de la actividad agropecuaria, que incluían, el universo total de las empresas asociativas.  Los temas más importantes tratados en estos estudios fueron las características y distribución de los recursos naturales; población y empleo rural; situación organizativa de las empresas asociativas; producción y productividad; costos, ingresos y excedentes agrícolas; situación económico-financiero de las empresas asociativas y factores externos que determinan dicha situación.

Los resultados de los diagnósticos fueron la base para realizar foros en cada valle, en ellos se discutieron la situación de la actividad agropecuaria de c/u de los valles estudiados.  Fue importante la participación de los socios y directivos de las empresas asociativas y productores individuales, organizaciones gremiales, centros de investigación, universidades y funcionarios del Estado, se contribuyó así a delinear propuestas de política agraria para cada valle que se plasmaron en una Propuesta General de Política Agraria alcanzada al Gobierno iniciado en 1985.  Más tarde, entre los años 1986 y 1988, este mismo proyecto se concentró en los seis valles de la Costa central, de Barranca a Ica, cuya idea central era profundizar en el análisis y la información de lo recogido en la etapa anterior y focalizar, en una posterior intervención, la acción del CEDEP en base a un conjunto de elementos que alimentaran una propuesta de desarrollo integral en uno de los valles, nació así, en 1989, el proyecto en el valle de Ica que comentaremos más adelante.

En el área del trabajo intelectual la producción del CEDEP, en sus trece primeros años de vida, se concretó en un vasto conjunto de investigaciones empíricas en torno a los temas del desarrollo rural, con énfasis en los precios agrícolas y las empresas asociativas, el desarrollo industrial, el sector informal urbano  (del cual el CEDEP fue institución pionera en el estudio de este sector)  y la participación política.  Publicó, asimismo, una serie de ensayos referidos a la formación del Estado Nacional, la identidad nacional, el desarrollo de las ideas políticas a partir de la década de los años 20, el desarrollo rural, el proceso político peruano entre 1968-1975, con especial énfasis en las reformas que impulsaron la participación popular y el sector de la economía social en el Perú.  Cabe resaltar las propuestas que realizó la institución en esos años, en torno a la conducción política del Estado, la solución de la crisis económica y la problemática del Agro.  También, se puso en práctica una línea de trabajos metodológicos orientados a la planificación empresarial y la evaluación de proyectos. Todos estos trabajos, y sus consecuentes publicaciones, contaron con el valioso apoyo de gran número de agencias europeas, norteamericanas y canadienses, así como de las Agencias que forman parte del circuito de la ONU. Cabe señalar que, a partir de 1989, el CEDEP fue la primera institución peruana en contar con la nueva modalidad de apoyo financiero implementada por NOVIB para su cooperación con el Sur, denominada Subsidio Institucional, que otorgaba a la institución una amplia flexibilidad para planificar sus intervenciones en un horizonte de largo plazo, vía la Planificación Estratégica y un sistema de Acompañamiento a cargo de destacados intelectuales y especialistas en Desarrollo Rural tanto nacionales como holandeses.

Al mismo tiempo que se expandían nuestras actividades en la Costa, hacía fines de 1986 se iniciaron en el Callejón de Huaylas, con el renovado apoyo de la cooperación europea, dos iniciativas: un proyecto de asistencia a la Federación Agraria de Ancash-FADA, y un proyecto de apoyo a la Producción y Desarrollo de las Comunidades Campesinas, vía un conjunto de actividades a desarrollarse en las Microcuencas ubicadas en la Cordilleras Blanca y Negra. Se enfatizaba en estas iniciativas, el apoyo y asistencia técnica a la producción parcelaria, la construcción y/o mejoramiento de la infraestructura de riego, financiamiento vía la formación y funcionamiento de 21 cajas comunales, el apoyo a la comercialización de sus productos, el fortalecimiento de las estructuras comunales, el mejoramiento de los servicios sociales básicos así como el asesoramiento a los gobiernos locales.

Cabe resaltar aquí, dentro de este vasto conjunto de acciones de apoyo al campesinado ancashino, la construcción y posterior donación, de un amplio inmueble, ubicado en un avenida céntrica de Huaraz, destinado a  financiar las actividades de la Federación Departamental de Ancash (FADA  Ancash). Para concretar esta acción y a fin de asegurar el objetivo de la donación, se promovió la Fundación Agraria Departamental de Ancash – FADA ANCASH, en la cual estuvieran representados no sólo los directivos de la FADA sino también personalidades e instituciones ligadas al Agro Ancashino, en la medida que al examinar anteriores experiencias de donaciones directas a organizaciones campesinas, éstas podían ser objetos de prácticas que ponían en peligro la finalidad de la donación. En la directiva de esta institución, aún vigente, están representados la misma Federación Campesina mediante sus principales dirigentes.  El funcionamiento y financiamiento de esta estructura gremial radica en el alquiler de algunos ambientes del indicado local, alcanzando de esta forma independencia económica frente a terceros al contar permanentemente con recursos propios. Un antecedente ligado a esta iniciativa   se dio años antes, en 1982, vía el establecimiento de un sistema de comercialización de insumos agropecuarios – GeoAncash – con precios accesibles a los productores.  Esta idea se basaba en el funcionamiento de un local comercial en la ciudad de Huaraz que sería más tarde transferido a la FADA, no se logró este objetivo, porque los gremios campesinos, plantearon que se les entregue un proyecto que sea de fácil manejo para ellos, por ello se procedió a liquidar Geo-Ancash y destinar los recursos a la construcción de las oficinas de la FADA.

En 1987, como fruto del crecimiento del Centro, que llegaba ya a 60 personas, trabajando tanto en Lima como en sus proyectos regionales, adquirimos nuestro segundo local ubicado en la Avenida Pershing, ahí nos quedaríamos 29 años. Igualmente, en el mismo año se adquirió el local de Marcará – Carhuaz, destinado al apoyo de los proyectos ubicados en el departamento de Ancash. Hacía fines de 1987 se renovaron también los cuadros directivos de la institución, ingresando a comandar el CEDEP una nueva generación de cuadros, todos provenientes de las canteras de la unidad de Promoción Rural.

Mientras tanto, en Enero de 1989, luego de haber culminado los 16 estudios en los valles de la Costa y los complementarios en 06 valles en la Costa Central, se dio inicio a un trabajo de largo aliento en Apoyo a los Productores Parceleros del valle de Ica, en la medida que al tornarse definitiva la parcelación de las Cooperativas de Producción (CAPs ) se hacía urgente y necesario  apoyar a las nacientes Cooperativas Agrarias de Servicios (CAS), vía la Asistencia Técnica, Gestión Empresarial, Comercialización  y conectarlos con el sistema financiero local y nacional y el mercado de Comercio Justo de Europa, lo cual se concretó , a inicios de los años noventa, vía la constitución de la Empresa SURNOR,  exportando Pisco y Pecanas procedente de las CAS y pequeños productores parceleros iqueños.

 

CEDEP y su trabajo en incidencia y comunicaciones

Casi al mismo tiempo de la fundación, el CEDEP editó el primer número de la Revista Institucional “Socialismo y Participación”  (SyP), revista trimestral de Ciencias Sociales, la cual se publicó ininterrumpidamente desde 1977 hasta el año 2009, fecha en que culminó con su número 109.

Un Consejo Editorial formado por directivos del CEDEP y personalidades de las Ciencias Sociales cuidó permanentemente el tratamiento de los temas a publicar, en consonancia con los paradigmas que indujeron a su fundación: calidad, pulcritud, propuesta e independencia frente a la problemática nacional en general.  Fue también el órgano donde la institución expresó su posición y propuesta frente a diversos temas, ya sea a través de su página Editorial, como en los artículos escritos por miembros de CEDEP y académicos cercanos a la institución.  Distinguidas personalidades del mundo de las Ciencias Sociales, la Política y la Economía, tanto nacionales como extranjeros, publicaron en Socialismo y Participación.  Punto importante fue la Sección Arte y Poesía que matizaba cada número y era fruto de la colaboración de amigos cercanos a la revista. Socialismo y Participación tuvo un alcance internacional y gran parte de sus suscriptores fueron intelectuales e instituciones extranjeros.  Debe destacarse el papel que cumplieron en Socialismo y Participación: Carlos Franco, Director en sus primeros años y Héctor Béjar en sus últimos 20 años; remarcable también la labor de cuidado de la edición, durante muchos años, de parte de Luis Cueva Sánchez.

Pero no sólo fue “Socialismo y Participación” el órgano escrito donde CEDEP expuso sus posiciones. Hacía mediados de los ochenta y durante tres años publicó mensualmente el suplemento periodístico “El Informativo Agrario”, primero en El Observador y luego en La República, ambos a nivel nacional, llegando a alcanzar en el segundo de ellos un tiraje de 100,000 ejemplares a nivel nacional.  En esta publicación CEDEP fijó su posición frente a la problemática agraria en general, presentó Propuestas de Política Agraria al país, libró una lucha indesmayable – a contracorriente, según muchos – frente al proceso de parcelaciones de las CAPs y SAIS, y la contrarreforma agraria desde el Estado.  Escribieron en él distinguidos investigadores y estudiosos de la problemática agraria, aportando al debate abierto acerca del ámbito rural, sus problemas y sus soluciones.

A partir de 1990, CEDEP publicó la revista bimensual “CEDEP Informa”, dedicada a informar a la comunidad en general acerca de las novedades institucionales del CEDEP, así como su posición frente a temas del acontecer nacional.  Esta revista, publicada en castellano e inglés, se editó hasta el año 1998.

Un instrumento noticioso más especializado fue “APORQUE”, dedicado a exponer a la comunidad, en especial el público del área de sus proyectos, los avances que se realizaban, se publicó mensualmente entre los años 1990 y 1994.  

Pero CEDEP también incursionó en la televisión. Mediante un apoyo de la cooperación Belga logró adquirir el equipamiento necesario para la producción de programas educativos.  Logró incorporar a un conocido productor de la TV nacional, conocido por sus inquietudes sociales, llegando a producir varios cortometrajes especialmente sobre el medio ambiente (“El Ambiente en que Vivimos”, y “Cosecha del Agua” fueron sus mayores logros y llegaron a la pantalla nacional vía Canal 7)  y las actividades que se desarrollaban en los proyectos de campo.  El fallecimiento prematuro de dicho productor y la rápida obsolescencia de los equipos, propios de los avances tecnológicos, truncaron esta iniciativa tempranamente.  El corto metraje  “El ambiente en que Vivimos”, en el aire a inicios de 1987, constó de 04 capítulos y fue el instrumento, en este caso televisivo, mediante el cual el Centro dio a conocer que la defensa del medio ambiente se constituía en eje transversal de todas sus intervenciones futuras en el campo.

 

Los Años 90  y el nuevo Siglo

La última década del Siglo XX y el inicio del nuevo siglo, trajeron consigo un enorme salto cualitativo y cuantitativo, en relación a un conjunto de iniciativas que determinaron, finalmente, nuestro perfil de institución especializada en el desarrollo de proyectos rurales. En estos años, a la vez que profundizaba su relación de partenariado con un importante grupo de agencias y fondos de cooperación al desarrollo, también intensificó su crecimiento como institución promotora del trabajo en redes y plataformas con instituciones cercanas al trabajo propio.  Es así que incursionó de lleno en la ejecución de proyectos de largo aliento y de mayor complejidad.

Es a partir de 1989 que CEDEP adopta,  – luego de un proceso de reflexión y análisis de trabajo institucional, que implicó, a su vez, una reorganización interna e incorporación de nuevos cuadros profesionales -,  para plasmar sus futuras intervenciones institucionales, el Planeamiento Estratégico como sistema de planificación a mediano plazo (planes quinquenales), introduciendo instrumentos como la previa definición de su Visión y  Misión institucional, el Árbol de problemas y el correspondiente  Marco Lógico para cada intervención y sus correspondientes Objetivos General y específicos, indicadores de cumplimiento y finalmente los resultados y efectos logrados a través de sus actividades.  El conjunto de estos indicadores deberían definir y calificar la acción institucional.  También en la década de los 90 se da paso a la informatización de todas nuestras actividades, lo cual representa un enorme salto tecnológico para Centro y sus miembros.

 

EL trabajo en la sierra peruana

El proyecto de repoblamiento de alpacas en las zonas alto andinas de Ancash a partir de 1990 fue una importante iniciativa que el CEDEP llevó a cabo y se mantuvo durante toda la última década del siglo veinte. Se formaron 11 módulos de alpacas en otras tantas Comunidades Campesinas de la zona Alto Andina del Callejón de Huaylas y las vertientes de la Cordillera Negra que miran al Océano Pacífico.  Para concretar esta propuesta, comuneros de las comunidades campesinas fueron capacitados mediante técnicas de crianza, sanidad, reproducción, esquila, etc.; a través de días de campo y pasantías a zonas del país con historial y calidad de cría de este ganado.  La introducción de alpacas en la zona también dio origen a artesanías de tejido llegando a tener la asociación de criadores de Alpacas un local comercial en Huaraz. Se calcula que en la actualidad esos hatos se han triplicado en cuanto a número de cabezas conducidas por los comuneros.

El Programa de Control Integrado de Plagas Claves en Cultivos de Importancia Económica en Ancash e Ica, impulsó el control biológico y etológico de plagas en los cultivos tradicionales de ambas regiones,  buscando la producción de alimentos limpios de productos químicos, básicamente de alimentos de pan llevar como  maíz y papa.  Para el control biológico se construyeron, equiparon y fueron puestos en funcionamiento dos laboratorios de producción de insectos benéficos en cada región, mientras que para el control etológico y mecánico se introdujo masivamente trampas de luz ultravioleta, y trampas pegantes para la captura de las plagas insectarias. Este sistema de control de plagas tuvo una gran aceptación e impacto, al punto que hoy en día empresas agroexportadoras han implementado sus propios laboratorios y replicado el modelo CEDEP de control de plagas.

El cambio del modelo de producción en las comunidades campesinas y poblados de la Microcuenca Poyor en Carhuaz, constituyó un hecho de mucha importancia en esta zona del Callejón de Huaylas.  A través del mejoramiento y construcción de obras de regadío y  en el sistema de distribución del agua, junto a un sistemático programa de capacitación y asistencia técnica, se logró que los pequeños productores de la Microcuenca de Poyor  cambiaran su tradicional sistema de producción basado en la siembra de papa, trigo y maíz y pequeñas crianzas , al sistema intensivo de producción de alfalfa, convirtiéndose, sin dejar de lado su seguridad alimentaria, ser los principales productores de alfalfa del Callejón de Huaylas, mejorando sus ingresos y sobre todo  sus condiciones materiales de vida.

La construcción de importantes obras de almacenamiento de agua, canales de riego  y servicios sociales básicos para las comunidades campesinas de las microcuencas de Vicos, Pariahuanca, Poyor y Santo Toribio del Callejón de Huaylas constituyeron importantes iniciativas para apoyar y asegurar la producción agropecuaria.  Asimismo, durante  los años 90 y primera década del presente siglo, se llevaron a cabo en la región Ancash diversos proyectos siempre en apoyo a las comunidades campesinas; entre los más importantes podemos mencionar los siguientes: la producción de Hierbas Aromáticas, Cuyes y Truchas en dos distritos de la provincia de Sihuas, el apoyo a la producción Ganadera, industria de derivados Lácteos, manejo de pastizales naturales y cultivados e inseminación artificial  en el distrito de Urcón en la provincia de Corongo;  así como otro de propósitos similares, en el distrito de Laramate, este último localizado en Lucanas, Ayacucho.   CEDEP también incursionó en el apoyo a la producción de alimentos andinos como el Tarwi y la Quínua, trabajando con pequeños productores comuneros de Recuay, Carhuaz y Huaraz.  Todas estas iniciativas   determinaron que el CEDEP fuera conocida  a nivel nacional como una entidad especializada en la ejecución de proyectos de desarrollo rural andino.

En el año 1992, dimos inicio a un conjunto de intervenciones y actividades  – teniendo como marco la intensificación de los efectos del Cambio Climático –   diseñadas para el cuidado y protección del medio ambiente y la recuperación de las fuentes de agua desde una perspectiva de mitigación y adaptación a los efectos de dicho fenómeno.  Esta propuesta se mantiene mediante la ejecución de varios proyectos que abarcan actualmente numerosos distritos ubicados en las partes altas de las provincias de Carhuaz y Recuay en la Cordillera Negra, la provincia de Chacas en la Región Ancash y más  recientemente en 04 distritos de Lucanas, Ayacucho, con acciones destinadas a la protección de bofedales, manantiales, construcción de zanjas de infiltración y reservorios, forestación con especies nativas, riego tecnificado  para un uso más racional del agua, etc.

 

Nuestro trabajo en la Costa

Como se mencionó anteriormente, CEDEP decidió a fines de 1989 asentarse en la parte central de la Costa peruana, determinándose inicialmente por las condiciones que ofrecía, como presencia aún de Cooperativas Agrarias de Servicios (CAS) y gran cantidad de parceleros independientes, que el Valle de Ica podría ser objeto de un trabajo institucional centrado en la Asistencia Técnica y organizativa a estas empresas y los pequeños productores parceleros independientes.  Una oportunidad adicional era que este valle, por la problemática del cultivo tradicional, algodón, los agricultores estaban dispuestos a incursionar en otros cultivos que les ofrecieran rentabilidad.  La tarea era complicada en la medida que el valle se caracterizaba por la escasez de agua, más del 70% dependía del agua de pozo, de alto costo, las aguas de “avenida” del río Ica, entre enero-marzo,  cada vez más escasas en volumen y eran además captadas en su mayor parte, por los medianos y grandes propietarios que cultivaban, ya en esa época, cultivos de exportación – espárrago y vid principalmente – .   Lo anterior determinó, luego de un proceso de diagnóstico y análisis, que parte de las solución del problema era convencer a  los productores de pasar de un sistema de monocultivo (algodón o pallar) a un sistema integrado donde en una parcela se pudieran , al mismo tiempo, manejar una cartera de cultivos permanentes y transitorios y de ser posible algunas crianzas, de manera que se disminuían los riesgos, habrían ingresos a lo largo del año y vía los cultivos permanentes como el palto se capitalizaba el predio. Este modelo iría acompañado de capacitación, asistencia técnica (AT) y la posibilidad de insertarlos en sistemas de financiamiento.  Para ello, CEDEP conformó un equipo de profesionales experimentados y sistemas modernos de AT y capacitación utilizando medios presenciales y escolarizados, instrumentos audiovisuales y radiales.   Vale aquí señalar, que en apoyo a las actividades realizadas en la Región Ica y, más recientemente, en la provincia de Lucanas en Ayacucho, se difunde el BOLETÍN AGRARIO, programa radial que desde hace más de 30 años viene presentando la labor institucional en el sur del país.  Asimismo, como parte de las actividades de difusión y asistencia a los productores de la región se cuenta con un Blog referido a noticias institucionales, que alcanza un gran impacto con más de 10,000 visitas mensuales.  En Ancash, mientras tanto, la FADA sigue emitiendo su programa radial sobre noticias propias de su actividad gremial e información agropecuaria, éste programa se emite en quechua y castellano.

La puesta en marcha, en 1992, de un sistema de Crédito con garantía solidaria en Alianza con la Caja Municipal de Ahorro y Crédito de Ica y el Fondo de Contravalor Perú-Canadá, fue el primer paso para el inicio del programa mencionado líneas arriba.  Más tarde, en 1993, se inició el proyecto de Apoyo a la Diversificación Productiva con los parceleros del Valle de Ica, que luego se amplió en el año 2,000 a los valles de Pisco, Palpa y Nazca, incursionando con gran éxito en el cultivo de menestras; además de la ampliación y mejoramiento de las áreas cultivadas con palto. Cabe destacar que todas las actividades llevaban un contenido agroecológico, al ser acompañado el proyecto por el Programa de Manejo Integrado de Plagas que contaba con un laboratorio propio de producción de insectos útiles. Parte importante de este trabajo fue también la introducción del cultivo del Páprika como alternativa de producción para pequeños parceleros, a los que se les brindaba asistencia técnica y capacitación, pasantías  a las zonas de producción y visitas a los centros de transformación del páprika y, sobre todo, el alquiler de una parcela donde el CEDEP producía directamente y servía como efecto demostrativo y escuela viva, ya que era un cultivo nuevo el valle. Siendo un cultivo destinado a la exportación la producción estaba comprometida, vía contratos, a una empresa exportadora que ofrecía precios de refugio y mercado asegurado.

A inicios de 1998, con motivo del Fenómeno del Niño (FEN) que asoló gran parte del Perú, CEDEP tuvo una acción destacada en las labores de atención a la emergencia en la provincia de Ica.   El desborde del río Ica destruyó partes importantes de la infraestructura de riego, especialmente en los distritos de Los Molinos y Ocucaje;  además de destruir gran cantidad de áreas de cultivos en el valle.   En Ocucaje nos ocupamos de la reconstrucción de las defensas vía sistemas de ingeniería hidráulica utilizando gaviones y colchones reno, los que hasta la actualidad se conservan y sirvieron eficazmente con motivo del último fenómeno del Niño Costero. Otra acción importante en la que participó CEDEP en esa emergencia, esta vez en estrecha coordinación con el Ministerio de Agricultura, fue la limpieza y descolmatación  del Canal La Achirana, lográndose salvar los sembríos de 16,000 Has. de cultivos de Algodón, vid, y pallar, entre las parte alta (a cargo del MINAG) y baja a cargo de CEDEP.

En el año 2013 iniciamos en la provincia de Pisco, con el apoyo de la Fundación española INTERVIDA, dos iniciativas, la primera sobre el desarrollo de los pequeños productores agropecuarios de San Clemente, José Olaya, Independencia y Humay de la provincia de Pisco, las actividades más importantes fueron las asistencias técnica agrícola, la diversificación productiva y el exitoso programa de inseminación artificial en el ganado lechero de los pequeños ganaderos de la zona;  la segunda intervención  tuvo como tema central la  Educación Ambiental en alianza con 25 instituciones educativas de dicha provincia.   El objetivo de este segundo proyecto fue fortalecer la organización de las Asociaciones de Padres de Familia (APAFAS), la formación de 170 líderes escolares en educación ambiental en las 25 instituciones de educativas, todas del nivel de  primaria y la Capacitación de los docentes de  éstas instituciones.   Se combinó con prácticas de campo en la limpieza de playas, instalación de biohuertos en los Centros educativos y jardines en los pequeños parques aledaños a las escuelas de Pisco.

 

El enfoque de género y la acción del CEDEP

En el año 1998, el CEDEP se alió con la Asociaciones Civiles: Manuela Ramos, Calandria y CESIP y se conformó el Consorcio PROMUJER, el cuál con apoyo de USAID inicio un proyecto de promoción de participación política de las mujeres en el marco de la aprobación de la cuota electoral de género, la cual obligaba a que las listas electorales estuvieran integradas por una mínimo de 30% de mujeres o de varones según fuera el caso, el trabajo en medios de comunicación y las acciones de capacitación, asesoría y lobby en los ámbitos de acción logró que muchas mujeres se animarán a participar como candidatas y fueran elegidas como regidoras en las elecciones municipales de ese año.  El trabajo continuó, sumándose el apoyo de ACDI -FIG de Canadá, en las elecciones para el Congreso, movilizando a las mujeres para visibilizar a las candidatas mujeres que se presentaron en las zonas de acción del Consorcio y promover el voto por ellas.  El CEDEP enfocó su trabajo en mujeres rurales.

Esta línea de trabajo continuó en proyectos posteriores en el marco del proceso de descentralización, los cuales estaban dirigidos a promover la incorporación del enfoque de género en la gestión regional y municipal. De esta manera, en el año 2003 y en alianza nuevamente con Manuela Ramos, se impulsó en un proceso altamente participativo, en el que se involucró el gobierno regional de Moquegua, la formulación del primer Plan Regional de Igualdad de Oportunidades en el país, además de realizar capacitación y asistencia técnica a mujeres autoridades e impulsar la participación ciudadana en los Presupuestos Participativos.

Se continuaron otros 02 proyectos con apoyo de ACDI- FIG, en el año 2006 se inició el proyecto en la Región Lambayeque.  En alianza con instituciones locales, se trabajó con las organizaciones de mujeres de nivel regional, provincial (Lambayeque) y distrital (Olmos) para elaborar la Agenda de Género Regional en Lambayeque e incidir para la incorporación del enfoque de género en los Presupuestos Participativos de los tres niveles de gobierno, las actividades también estuvieron dirigidas a autoridades y funcionarios para capacitarlos en enfoque de género. De esta manera, se logró además la aprobación de proyectos impulsados por las organizaciones de mujeres en los presupuestos participativos de Lambayeque y Olmos, entre otros.  En el año 2008 las acciones se centraron en la Región Piura, en alianza siempre con CESIP, se desarrollaron un conjunto de acciones para fortalecer las capacidades de gestión e incorporar el enfoque de género en la misma con autoridades y funcionarios de nivel regional, provincial y distrital, así como un fuerte trabajo con organizaciones de mujeres.  El CEDEP enfocó sus acciones principalmente en la Provincia de Chulucanas y en el Distrito de Santo Domingo.

El impulso inicial de NOVIB al trabajo con enfoque de género, posibilitó que durante un tiempo el CEDEP promoviera diálogos con intelectuales de organizaciones feministas y los resultados de los mismos fueran publicados en la revista institucional.  Asimismo, se realizaron inversiones en capacitación del personal y se creó un área de género para impulsar el trabajo de género institucional.  Por otra parte en los últimos planes estratégicos, el CEDEP ha tratado de transversalizar el enfoque de género en sus acciones de promoción del desarrollo, identificando las necesidades específicas de las mujeres y adaptando sus estrategias de capacitación y asistencia técnica a las condiciones particulares de las mujeres, sin embargo es en los proyectos dirigidos a promover la participación política y ciudadana de las mismas donde se han tenido logros más significativos y estos aprendizajes se han aplicado, cuando ello ha sido posible en los proyectos productivos.

 

Apoyo al proceso descentralizador

El Centro, también incursionó en proyectos de apoyo a la Gobernabilidad y Vigilancia Ciudadana en varias Regiones del Perú.  El proceso de Descentralización iniciado en el año 2001 estuvo presente en el trabajo del CEDEP.  Desde ese año participamos institucionalmente con nuestros equipos y también en alianza con el Grupo Propuesta Ciudadana (grupo que contribuimos a fundar junto con DESCO y CEPES en 1992),  en el apoyo y la vigilancia del proceso descentralizador en varias regiones del país, así como el apoyo a las organizaciones populares y autoridades locales en la vigilancia del uso de los recursos provenientes del canon minero en las regiones de Ancash, Ica y Moquegua.  Desde el Centro tuvimos una decisiva acción en la fundación de la Asamblea de Gobiernos Nacionales y cuya Secretaría Técnica asumimos al inicio.

 

Nuestro trabajo urbano

En el ámbito urbano la acción nuestra fue muy puntual.  Intervinimos con un proyecto de Apoyo al Mejoramiento de la Producción y Comercialización de Pequeñas y Micro Empresas del Sector Metal Mecánico en distritos de los conos norte y este de Lima, iniciativa apoyada por el Fondo de Contravalor Perú-Suiza.  Del mismo modo, entre los años 2004 y 2009, con el apoyo financiero del BID-FOMIN, ejecutamos el proyecto de Mejoramiento de las Condiciones Laborales en 06 Distritos de los conos Norte y Este de Lima (Comas y San Juan de Lurigancho), Ica en Santiago y la ciudad capital, y en Trujillo (La Esperanza y El Porvenir).  Cabe resaltar que esta última intervención fue realizada a partir de los resultados de una investigación del Centro, que contó con el apoyo del CIES, Consorcio del cual forma parte CEDEP.

 

El Centro de Documentación

El Centro de Documentación del CEDEP fue creado a mediados del año 1989, funcionó consecutivamente por 28 años, hasta el 2016. Tuvo un total de más de 5,000 títulos entre libros y documentos procedentes de diversas instituciones nacionales y extranjeras, referidos especialmente a los temas de agricultura, ciencias sociales, desarrollo rural, descentralización, empleo, política y democracia, género, medio ambiente, pequeña empresa y sector informal.  En menor proporción: economía, educación, pobreza, políticas sociales, salud, relaciones internacionales, y violencia.  La Biblioteca, asimismo, tuvo 160 títulos de revistas, que se recibían regularmente de diversas instituciones y universidades del Perú y del mundo, en su mayoría de ciencias sociales, humanidades, agricultura y economía; así como, estadísticas, la mayor parte sobre agricultura, economía y población del Perú.  La Biblioteca tuvo mucha acogida, fue visitada y consultada por nuestro personal del CEDEP, así como muchos estudiantes universitarios, investigadores y profesionales de otras instituciones.  Pero a finales del 2016, por problemas de mudanza y espacio en la nueva sede, nos vimos obligados a donar toda la colección a diversas universidades de Lima y Provincia.

 

La cooperación internacional y el CEDEP y los retos a futuro

El trabajo desarrollado por el CEDEP durante los años reseñados en las páginas anteriores, no hubiera sido posible de no haberse contado con el apoyo de la Cooperación Internacional y Nacional.  Fue vital, en sus primeros 15 años, el  aporte de la Cooperación Holandesa  y Belga, a través de sus Agencias privadas como NOVIB ,  SOS Faim, NCOS y Broederlijk Delen, así como la ayuda gubernamental del DGIS holandés y el Ministerio Belga de la Cooperación con recursos dirigidos fundamentalmente al financiamiento de nuestros programas rurales y el fortalecimiento institucional.  También, en aquellos años, debe destacarse el apoyo brindado por la Fundación Ford, IDRC y la Unión Europea para desarrollar nuestras tareas de Estudios, Investigaciones y Propuestas.  A partir de 1992 se entablaron relaciones firmes con las Agencias Alemanas, que aún nos acompañan, al inicio con la antigua EZE, luego EED y hoy PPM; la Agencia Católica Misereor y la Agro Acción Alemana; luego, para nuestro trabajo de Organización e Incidencia y programas de empleo conseguimos el apoyo de la Fundación Kellog, la Agencia Luterana Sueca Diakonía , ACDI-FIG, el BID-Fomin y Swiss Contac.  A nivel local fue importante el aporte a múltiples proyectos de desarrollo rural de Fondo Empleo (Fondos Concursables), APROLAB y los Fondos de Contravalor del Canadá, Suiza y la Unión Europea.  Importantes fueron las intervenciones apoyadas por las embajadas de Holanda, Gran Bretaña, Canadá y del Japón, esta última apoyando servicios básicos de Agua Potable en Ica y Ancash.  En los últimos diez años el apoyo de USAID fue clave en varios proyectos conjuntos con el Grupo Propuesta Ciudadana en Ancash-Huari y diversas regiones del país.  A partir del último trimestre del año 2016 iniciamos con el apoyo de SeCoDev de Suiza, un proyecto de apoyo a las CC.CC. de la Provincia de Asunción en los distritos de Chacas y Acochaca en actividades claves familias como seguridad alimentaria, sistemas de riego, Género, Nutrición  y Mejora de la Habitabilidad familiar.

Con el advenimiento del nuevo milenio se empezó a vislumbrar el término de este sistema de apoyo a las organizaciones privadas de desarrollo – ONGDs – vía el retiro paulatino de varias agencias, especialmente europeas, que dejaban de considerar al Perú como elegible para recibir ayuda o circunscribían su apoyo bajo parámetros y temáticas cada vez más acotadas.  Las razones que justificaban dicha tendencia eran muchas, pero tal vez la más importante, por ser la más esgrimida, era que nuestro país había dejado de ser, en términos monetarios, un país pobre.  Las estadísticas económicas internacionales señalan al Perú como un país de renta media alta, a pesar que aproximadamente un cuarto de nuestra población, bajo esos mismos datos, es considerada pobre y la mitad de ellos se encuentran por debajo de la línea de pobreza.  Sin embargo, estos datos estadísticos  esconden grandes diferencias a su interior, en la medida que están referidos  sólo a ingresos monetarios más no ha pobreza integral y acceso a servicios básicos, como educación, salud, nutrición, servicios básicos como agua potable, etc., y que según datos provenientes de  investigaciones y estudios alcanzarían en muchas regiones a no menos del 45% de la población en situación de miseria.  Entendemos que hay regiones en el Mundo con índices de pobreza mayores que los nuestros y la necesidad que tienen las Agencias donantes de focalizar geográficamente la ayuda, por lo cual agradecemos y apreciamos grandemente el apoyo brindado durante los años pasados, más aún cuando los países donantes han pasados en las últimas décadas por graves crisis económicas.  Esta es la razón principal, creemos, para que la ayuda proveniente de la Cooperación Financiera al Desarrollo haya venido decreciendo en los últimos años.  La gran mayoría de las agencias y aportes gubernamentales que nos acompañaron ya se retiraron, no sólo del Perú sino también de toda América Latina.  La primera y principal agencia, con la que nacimos, NOVIB, se retiró el año 2010.

La autogeneración de Fondos es el reto actual para la permanencia y funcionamiento de las ONGs.  Constituye un propósito que estuvo en los objetivos fundacionales de nuestra organización y de seguro de otras organizaciones similares al CEDEP.  Diversas alternativas se ensayaron, con relativo o poco éxito.  En los últimos diez años CEDEP incursionó, nuevamente, en el rubro de la Consultoría.  Casi un centenar de proyectos de otras instituciones fueron objetos de contratos obtenidos, vía concurso público abierto, para realizar el monitoreo de sus intervenciones, elaboración de líneas de base y las correspondientes evaluaciones finales; todo lo cual significó, además de los correspondientes ingresos, un aprendizaje y conocimiento para nuestros equipos.  Adicionalmente, fuimos contratados para realizar diversas consultorías y estudios por diferentes Ministerios, Agencias del sistema de ONU (OIT, PNUD), consorcios privados (CIES) y empresas mineras.  En el rubro de la investigación académica se logró tener éxito en el estudio de la problemática del Empleo, siendo reconocidos como institución  líder y especializada en ese tema generándose una gran producción editorial, fruto de las investigaciones del equipo de Estudios del Centro y la sistematización de experiencias de nuestros proyectos de campo.

 

Palabras finales

No puede dejar de mencionarse en esta breve historia, un hecho que marcó a la institución y todos sus miembros al inicio de la década de los 90.  En Junio de 1990, a fin de dar inicio al proyecto de Repoblamiento de Alpacas, una delegación del proyecto viajó a Puno para adquirir un importante plantel de alpacas para ser trasladado más tarde al área del proyecto en las alturas del Callejón de Huaylas.  Cuando se encontraba en la etapa de calificar el ganado a comprar, fue sorprendida por una columna de Sendero Luminoso.  Luego de varios días de angustia, puesto que parte del grupo secuestrado fue liberado y dio la noticia a Lima, fueron encontrados en la carretera que va de Juliaca a Puno, los cuerpos asesinados de nuestros compañeros y amigos OSCAR TORRES, GLICERIO GONZÁLEZ, ALBERTO PUMAYALLA (asesor externo del proyecto) y MANUEL BARRERA (ganadero de Puno).  A ellos están dedicados todos nuestros esfuerzos y pensamientos. También nuestro recuerdo a los compañeros que nos acompañaron y fueron parte del equipo del Centro desde sus inicios y que ahora ya no están con nosotros, nos referimos a Alberto Alexander, Víctor Phumpiú, Carlos Vildoso, Carlos Franco y Federico Velarde; ellos formaron parte del sueño de hacer CEDEP hace ya 40 años, una institución fuerte y merecedora del cariño de las poblaciones a quienes seguiremos dedicando nuestros mejores esfuerzos en los siguientes años.