Historia

Sus Primeros Años y la década de los ochenta

Hacía el año 1977, truncada la experiencia conducida por el gobierno del General Velasco, un grupo de intelectuales y políticos que compartían una lectura de la realidad del país y un estilo de trabajo que enlazaba su compromiso con el desarrollo de las organizaciones populares y con la preocupación de contribuir a la construcción de un proyecto nacional alternativo, fundan el CEDEP (06 de junio de 1977). Su primer local se ubicó en un departamento de la Residencial San Felipe prestado por uno de sus fundadores.

En sus inicios, el CEDEP recibió dos pequeñas y oportunas ayudas económicas: la primera, del Consejo Mundial de las Iglesias y, la segunda, de la Agencia Holandesa de Cooperación al Desarrollo (NOVIB). Con ello inició su primer proyecto de promoción: Escuela Taller Rural de Comunicaciones de Barranca.  En este proyecto participaron compañeros que años antes habían ayudado a fundar la Liga Agraria de Supe, Barranca y Pativilca, así como la EPS Decisión Campesina y la CAP San Nicolás. La finalidad de la Escuela Taller Rural de Comunicación de Barranca, era la capacitación y formación de jóvenes cuadros campesinos que trabajaban en el espacio de la Liga de los Tres Valles. Las líneas preferentes de capacitación versaban sobre temas referidos a organización y comunicaciones.  Varios de los promotores de este proyecto – y de otros proyectos posteriores – se convirtieron más tarde en directivos del CEDEP.  Solo el primer director y fundador de la institución, Francisco “Pancho” Guerra García, no trabajó directamente en un proyecto de campo.

Desde su nacimiento, el CEDEP definió una práctica institucional que combinó el trabajo de campo con la reflexión global.  La química producida entre la práctica organizadora e innovadora y la reflexión prospectiva configuró un enfoque adecuado para el apoyo de las organizaciones populares.

En noviembre de 1978 se obtuvo, por un período de dos años, un Apoyo Programático de NOVIB.  Dicho apoyo, que implicaba la posibilidad de su renovación por otro lapso semejante, permitió el inicio de cuatro proyectos de campo y, al mismo tiempo, la adquisición de su primer local en Jesús María y el mantenimiento de una pequeña planta institucional.

La ventaja de disponer de un horizonte temporal de mayor duración y el hecho de contar con el financiamiento para un equipo central de seis personas, dedicados al desarrollo institucional, significó un salto cualitativo en lo que se refiere a la definición de proyectos de promoción del Desarrollo de mediano y largo plazo, proyectos de investigación, servicios de capacitación de apoyo para las organizaciones populares o empresas autogestionarias de mayor envergadura,  así como la apertura de la revista Institucional “Socialismo y Participación”, además de la edición de los resultados de estudios e  investigaciones a cargo de investigadores institucionales. En su línea de Promoción del Desarrollo, optó por un conjunto de proyectos que se ubicaron exclusivamente en el mundo rural, tanto en Costa como en Sierra: en 1979 se  dio inicio a dos proyectos de apoyo a las cooperativas agrarias en los valles de Cañete y Barranca (Norte Chico y Sur Chico de la costa peruana) y, casi al mismo tiempo, a un proyecto de desarrollo Microzonal y Productivo ubicado en dos comunidades de  la provincia de Cajatambo, al Noreste del departamento de Lima, y un proyecto de carácter gremial, fruto de un convenio con la Confederación Nacional Agraria-CNA, una de las dos grandes fuerzas gremiales del campesinado peruano. Posteriormente, en 1981, se abrió un nuevo proyecto, también de naturaleza gremial, en apoyo a la Federación Agraria Departamental de Ancash (FADA).

La propuesta central del proyecto Apoyo a las Comunidades Campesinas de Cajatambo, era en su primera etapa, el mejoramiento de los niveles de producción, ingresos y servicios sociales de dos comunidades ubicadas en la parte alta de la provincia y, posteriormente, a partir de 1986 y en base a las experiencias de la primera etapa, ampliarlo a otras nueve comunidades cercanas a la capital de la Provincia. Este proyecto duró hasta 1988, fecha en que se truncó debido a la violencia terrorista de aquellos años. El proyecto, pensado para ejecutarse en un total de doce años, entre su primera y segunda etapa, tuvo finalmente una duración total de nueve años (1979-1988).  Se impulsaron aquellas actividades que tradicionalmente efectuaban las comunidades y en las cuales mostraban mayores habilidades, aptitudes, tenencia de recursos materiales (ganado, terrenos agrícolas y pastizales naturales) y conocimientos ancestrales que podían potenciarse, en especial las relacionadas a la ganadería, la agricultura, el manejo de pastizales, la transformación lechera y la artesanía; a través de las cuales desarrollaban sus estrategias de supervivencia.

Las familias comuneras de la Microzona basaban su existencia en el trabajo simultáneo en diferentes pisos ecológicos situados entre los 2,600 y 4,800 metros sobre el nivel del mar. A este proyecto, ciertamente ambicioso, contribuyeron la cooperación Belga, NOVIB y el Ministerio Holandés para la Cooperación (DGIS), vía los proyectos PLO. Logros importantes del proyecto fue el mejoramiento genético alcanzado en las comunidades de Huayllapa y Uramasa vía la introducción de rebaños de ganado Brown Swiss, la renovación y reequipamiento de la planta quesera de Huayllapa con el consiguiente mejoramiento de la  calidad de quesos y mantequilla, la mejora de pastizales, la construcción y funcionamiento de viveros forestales y la consiguiente forestación de importantes áreas con eucalipto y especies nativas, el trabajos con los clubes de madres introduciendo los tintes naturales, la introducción de la inseminación artificial con sangre Simmental en la ganadería cercana a la capital de la provincia, el fortalecimiento de las estructuras dirigenciales de las Comunidades Campesinas, etc, etc.

Casi en paralelo con lo anterior, hacía 1983, se fueron descubriendo los desajustes existentes entre los proyectos de campo y los criterios rectores que impulsaban nuestras prácticas. Había que afrontar una nueva situación que obligaba a considerar los siguientes factores:

  • Un vasto proceso de parcelación surgido en el seno mismo de las empresas asociativas y alentado por los gobiernos que sucedieron a Velasco Alvarado, por pequeños grupos políticos ultraizquierdistas y por los antiguos propietarios y traficantes de tierra.
  • Una política gubernamental de desaliento y agresión, que se concretó en la liquidación de las agencias estatales responsables del apoyo a las empresas surgidas de la reforma agraria como el CENCIRA y la Dirección de Reforma Agraria del Ministerio de Agricultura.
  • El agravamiento, en el marco de una crisis económica generalizada, de las políticas de precios y de crédito que afectó a todas las empresas rurales, pero que los socios de las cooperativas de producción atribuyeron a la modalidad de organización empresarial asociativa.
  • La percepción, cada vez más aguda, de que los campesinos socios no encontraban que su situación mejorara a través de las cooperativas.
  • Los resultados de nuestras propias investigaciones, que indicaban el enorme peso de los factores externos (precios, comercialización, crédito) en el deterioro de las empresas rurales.
  • El surgimiento, en 1980, de la barbarie terrorista de Sendero Luminoso y su expansión progresiva a otras regiones del país, lo que obligó, como se indicó líneas arriba, al prematuro cierre del proyecto Cajatambo en 1988.

Todo esto condujo a la institución, a partir del año 1983, luego de un proceso interno de reflexión y análisis, a una reorientación de los proyectos de campo ubicados en la Costa.

Como primer fruto de este análisis se dio inicio a dos nuevos proyectos: el Informativo Agrario, publicado como suplemento mensual en un diario de circulación nacional y un nuevo proyecto de Apoyo a la Consolidación de las Cooperativas Agrarias de la Costa.  Se intentó también una reformulación del proyecto de Apoyo a la Confederación Nacional Agraria-CNA, pero no fue posible debido a que nuestra contraparte financiera consideró inconveniente la modificación planteada.

El Informativo Agrario apareció inicialmente en el diario El Observador y posteriormente en el diario La República, donde alcanzó un tiraje superior a los 100 mil ejemplares. Las áreas temáticas estuvieron referidas a la política agraria, la situación y problemas de las empresas campesinas, la vida gremial a través de todo el espectro político de sus organizaciones, el debate entre investigadores agrarios, dirigentes campesinos y políticos, la formulación de propuestas y políticas alternativas, el seguimiento de la experiencia autogestionaria en el campo, la difusión de experiencias innovadoras, etc.  Fue constante la preocupación de distinguir entre la información y la opinión.  Aunque el informativo tuvo siempre una línea política muy definida, la amplitud de la información y del debate merecieron una amplia acogida.

El proyecto Apoyo a la Consolidación de las Cooperativas Agrarias de la Costa defendió el valle y ya no la empresa como el ámbito del estudio y del trabajo de promoción.  Durante tres años (1983-1985), en 16 valles principales de la costa peruana, se realizó un conjunto de diagnósticos técnicos-económicos de la actividad agropecuaria de los valles, que incluían, en cada uno de ellos, el universo total de las empresas asociativas. Los temas más importantes tratados en estos estudios fueron las características y distribución de los recursos naturales; población y empleo rural; situación organizativa de las empresas asociativas; producción y productividad; costos, ingresos y excedentes agrícolas; situación económico-financiero de las empresas asociativas y factores externos que determinan dicha situación.

Los resultados de los diagnósticos fueron la base para realizar una importante cantidad de foros en cada valle, en los que se discutieron la situación de la actividad agropecuaria de c/u de los valles estudiados. En ellos, la participación de las empresas asociativas y productores individuales, organizaciones gremiales, centros de investigación, universidades y funcionarios del Estado, contribuyó a delinear propuestas de política agraria para cada valle. Más tarde, entre los años 1986 y 1988, este mismo proyecto se concentró en los seis valles de la Costa central; la idea era profundizar en el análisis y la información de lo recogido en la etapa anterior y focalizar, en una posterior intervención, la acción del CEDEP en base a un conjunto de elementos que alimentaran una propuesta de desarrollo en uno de los valles, nació así, en 1989, el proyecto en el valle de Ica que comentaremos más adelante.

En el área del trabajo intelectual la producción del CEDEP, en sus trece primeros años de vida, se concretó en un conjunto de investigaciones empíricas en torno a los temas del desarrollo rural con énfasis en los precios agrícolas y las empresas asociativas, el desarrollo industrial, el sector informal urbano -del cual el CEDEP fue institución pionera en el estudio de este vasto sector- y la participación política. Publicó, asimismo, una serie de ensayos referidos a la formación del Estado Nacional, la identidad nacional, el desarrollo de las ideas políticas a partir de la década de los años 20, el desarrollo rural, el proceso político peruano entre 1968-1975, con especial énfasis en las reformas que impulsaron la participación popular y el sector de la economía social en el Perú. Cabe resaltar las propuestas que realizó la institución en esos años en torno a la conducción política del Estado, la solución de la crisis económica y la problemática del Agro. También, se puso en práctica una línea de trabajos metodológicos orientados a la planificación empresarial y la evaluación de proyectos. Todos estos trabajos, y sus consecuentes publicaciones, contaron con el valioso apoyo de NOVIB, la Fundación Ford, la agencia Canadiense para el desarrollo (IDRC), así como de las Agencias que forman parte de las ONU. Cabe señalar que, a partir de 1989 el CEDEP fue la primera institución peruana en contar con la nueva modalidad de apoyo financiero implementada por NOVIB para su cooperación con el Sur, denominada Subsidio Institucional, que otorgaba a la institución una amplia flexibilidad para planificar sus intervenciones en un horizonte de largo plazo, vía la Planificación Estratégica y un sistema de Acompañamiento conformado por destacados intelectuales y especialistas en Desarrollo Rural tanto nacionales como holandeses.

Al mismo tiempo que se expandían nuestras actividades en la Costa, hacía fines de 1986 se inició en el Callejón de Huaylas, con el apoyo de NOVIB, el DGIS y las agencias belgas NCOS y Broederlijk Delen, dos iniciativas: un renovado proyecto de asistencia a la Federación Agraria de Ancash-FADA, así como un proyecto de apoyo a la Producción y Desarrollo de las Comunidades Campesinas de  Carhuaz, vía un conjunto de actividades a desarrollarse en las Microcuencas que desembocan a lo largo de las Cordilleras Blanca y Negra, enfatizando el apoyo y asistencia técnica a la producción parcelaria, obras de infraestructura de riego, financiamiento vía cajas comunales, apoyo a la comercialización de sus productos, fortalecimiento de sus estructuras comunales y asesoramiento a los gobiernos locales. Cabe resaltar aquí, dentro de este conjunto de acciones de apoyo al campesinado ancashino, las tareas que condujeron a la construcción y donación de un amplio inmueble para el funcionamiento de la FADA, así como la capacidad de financiar su estructura gremial en base al alquiler de parte de los ambientes del indicado local, alcanzando su independencia económica frente a terceros. También es de resaltar la iniciativa que condujo al establecimiento de un sistema de comercialización de insumos agropecuarios –GeoAncash– con precios accesibles a los productores; esta iniciativa se concretó en la puesta en funcionamiento de un local comercial en la ciudad de Huaraz que más tarde sería transferido a la FADA, no alcanzó un final feliz merced al boicot que enfrentó de parte de los dirigentes y funcionarios corruptos de las empresas campesinas de la región, aliados al sistema comercial de insumos que ya existía en la región.

En 1987, como fruto del crecimiento del Centro, que llegaba ya a 50 personas, trabajando tanto en Lima como en sus proyectos regionales, adquirimos nuestro tercer local ubicado en la Avenida Pershing, ahí nos quedamos 28 años. Igualmente, en el mismo año se adquirió el local de Marcará-Carhuaz, destinado al apoyo de los proyectos ubicados en el departamento de Ancash. Hacía fines de 1987 se renovaron también los cuadros directivos de la institución, ingresando a comandar la institución una nueva generación de cuadros, todos provenientes de las canteras de la unidad de Promoción Rural.

Mientras tanto, como se mencionó líneas arriba, en Enero de 1989, luego de haber culminado los 16 estudios en los valles de la Costa y los complementarios en 06 valles en la Costa Central, se dio inicio a un trabajo de largo aliento en Apoyo a los productores parceleros del valle de Ica, en la medida que al tornarse definitiva la parcelación de las Cooperativas de Producción (CAPs) se hacía necesario  apoyar a las nacientes Cooperativas Agrarias de Servicios (CAS) con Asistencia Técnica, Gestión Empresarial, Comercialización  y conectarlos con el mercado de Comercio Justo de Europa, lo cual se concretó posteriormente, a inicios de los años noventa, vía la Empresa SURNOR con la exportación de Pisco y pecanas.

 

CEDEP y su trabajo en Comunicaciones

Como se mencionó anteriormente, casi al mismo tiempo de la fundación del CEDEP se publicó el primer número de la Revista Institucional “Socialismo y Participación”. Algunos lectores acuciosos indican, incluso, que SyP es previa al nacimiento de nuestra institución. En todo caso, SyP marcó un record como revista trimestral de Ciencias Sociales al publicarse ininterrumpidamente desde 1977 hasta el año 2009, fecha en la cual se editó su número 109.

Un Consejo Editorial formado por directivos del CEDEP y personalidades de las Ciencias Sociales cuidó permanentemente el tratamiento de los temas a publicar, en consonancia con los paradigmas que indujeron a su fundación: calidad, pulcritud, propuesta e independencia frente a la problemática nacional en general. Fue también el órgano donde la institución expresó su posición y propuesta frente a diversos temas, ya sea a través de su página Editorial, como en los artículos escritos por miembros de CEDEP y académicos cercanos a la institución. Personalidades del mundo de las Ciencias Sociales, la Política y la Economía, tanto nacionales como extranjeros, publicaron en SyP.   Punto importante merece anotarse la Sección Arte y Poesía que matizaba cada número, tanto en Pintura como Poesía, fruto de la colaboración de amigos personales. SyP tuvo un alcance incluso internacional y gran parte de sus suscriptores fueron personajes e instituciones extranjeros. Merece destacar el papel que cumplieron en SyP, su primer Director Carlos Franco, en sus primeros años, y Héctor Béjar en sus últimos 20 años, remarcable también la labor de cuidado de la edición, durante muchos años, de Don Luis Cueva Sánchez.

Pero no sólo fue “Socialismo y Participación” el órgano escrito donde CEDEP expuso sus posiciones. Hacía mediados de los ochenta y durante casi tres años se publicó mensualmente el suplemento periodístico “El Informativo Agrario”, primero en El Observador y luego en La República, ambos a nivel nacional, llegando a alcanzar en el segundo de ellos un tiraje de 100,000 ejemplares a nivel nacional.  En esta publicación CEDEP expuso su posición frente a la problemática agraria en general; presento Propuestas de Política Agraria al país; libró una lucha indesmayable – a contracorriente, según muchos – frente al proceso de parcelaciones y la contrarreforma agraria. Escribieron en él distinguidos investigadores y estudiosos de la problemática agraria, aportando al debate abierto acerca del ámbito rural, sus problemas y sus soluciones.

A partir de 1990, CEDEP publicó la revista bimensual “CEDEP Informa”, dedicada a informar a la comunidad en general acerca de las novedades institucionales del CEDEP, así como su posición frente a temas del acontecer nacional.  Esta revista, publicada en castellano e inglés, se editó hasta el año1998.

Un instrumento noticioso más especializado fue “APORQUE”, dedicado a exponer a la comunidad, en especial el público del área de sus proyectos, los avances que se realizaban, se publicó mensualmente entre los años 1990 y 1994.

Pero CEDEP también incursionó en la televisión. Mediante un apoyo de la cooperación Belga logró adquirir el equipamiento necesario para la producción de programas educativos bajo el antiguo sistema BETAMAX.  Logró incorporar a un conocido productor de la TV nacional, conocido por sus inquietudes sociales, llegando a producir varios cortometrajes especialmente sobre el medio ambiente (“El Ambiente en que Vivimos”, fue su mayor logro y llegó a la pantalla nacional vía Canal 7) y las actividades que se desarrollaban en los proyectos de campo. El fallecimiento prematuro de dicho productor y la obsolescencia de los equipos, propios de los avances tecnológicos, truncaron esta iniciativa tempranamente.

 

El CEDEP de los 90 y los primeros diez años del nuevo Siglo

 

 

 

Página en construcción…